Diumenge II durant l’any / B / 2021

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Lectura Espiritu
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La continua Presencia divina es una gracia, un don del Espíritu. Para que llegue a darse en nuestra vida se precisa, sin embargo, la colaboración personal, a través del ejercicio continuado de diversos hábitos oracionales, de modo que la acción del Santificador pueda desplegarse. Esos ejercicios no permitirán la radicación de costumbres estables de vida espiritual, que derivarán de ordinario en una Presencia permanente.

Y es que el hombre se construye con sus hábitos, no con sus actos aislados. Esto resulta especialmente válido para la vida espiritual, y por tanto es preciso lograr que los tiempos dedicados a la oración se integren en una armonía rítmica dentro del horario cotidiano. Porque el hombre vive inmerso en ritmos, está marcado por ellos, y ellos lo construyen. Períodos que se reiteran y que lo invitan a adaptarse a esa cadencia.

Armonías rítmicas, como el de la inspiración-espiración, sístole-diástole; ritmos de cada día, como el de vigilia-sueño, ayuno-alimento, trabajo-descanso, esfuerzo-relajación… El hombre vive también en ritmos de amplitud mayor, como los ciclos de la naturaleza, las estaciones del año y las etapas de la vida. En esa armonía rítmica es preciso integrar las prácticas de piedad, de modo que la regularidad permita al espíritu constituirse y desplegarse, informando la vida de cada persona en procesos cotidianos, semanales, mensuales, anuales…

Lo primero es el hábito cotidiano: la diaria práctica oracional. Aunque se trate de personas muy ocupadas, a las que no les fuera posible sino un cuarto de hora de oración al día, han de lograr esa regularidad irrenunciable, a riesgo de no conseguir nunca una verdadera captación de la Presencia divina. Cuando una persona afirma que ni tiene tiempo para orar, lo que realmente sucede es que Dios no es aún su prioridad, puesto que no se ha decidido a incluir esa actividad en su ritmo diario. ¡Nadie se ha muerto de hambre por carecer de tiempo para comer!

Hay una arma -un camino- que es esencial para abordar las dificultades y hacer progresos en la oración. Y es la firme resolución de no cesar nunca de hacer intentos…, sin que importen las dificultades que se presenten, ni la pequeñez de los éxitos, ni lo que vaya a costar… si somos generosos y ponemos todo de nuestra parte, aunque no sea más que gloriarnos de nuestra pequeñez, entonces podemos estar seguros de la ayuda divina, pues un principio teológico que Dios no niega su gracia a aquellos que utilizan la que ya tienen, por muy pequeña que sea.

Ricardo Sada
Consejos para la oración mental

Baptisme del Senyor / B / 2021

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Lectura Espiritu
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Uno de los desenfoques de la vida espiritual consiste en pensarla como la suma de eventos aislados, al modo de islas inconexas en medio del mar inmenso de cada jornada. La vida espiritual no ha de limitarse a momentos específicos en los que, en exclusiva, nos dedicamos a tratar intensamente a Dios.

No es algo así como lo que acontece con nuestros alimentos o nuestro sueño o nuestro trabajo: no comemos durante todo el día ni dormimos ni trabajamos las veinticuatro horas. Pero sí de continuo respiramos, y de continuo late nuestro corazón. De continuo también debemos orar: orad sin cesar, para que la vida interior no se extinga.

San Francisco de Sales, a una dirigida suya que le presentó un plan cotidiano de prácticas de piedad para que se lo aprobara, le tachó donde había puesto una hora de oración al día y le escribió veinticuatro.

La expresión oración constante no debe inducirnos a un error: no se trata de recitar oraciones sin parar. En realidad esta fórmula se refiere a un modo de estar continuamente junto a Dios, de dejarse habitar por Él, de vivir de modo consciente es inhabitación… Este estado no es habitual.

Un hermano cartujo que ha experimentado la oración constante me decía; “No somos dueños de ella”. Esto quiere decir que la decisión corresponde al huésped interior, al Espíritu Santo que arrastra a un mundo en el que no se puede sino callar, como cuando se apodera de nosotros una intensa emoción.

En la vida ordinaria la oración adquirirá la forma a que me refiero en un instante: se prosigue con la vida normal, pero hay algo en el interior que continúa silenciosamente unido a Aquel a quien amamos y que nos ama, una presencia amante que basta para llenarlo todo. Cuando ya no vivimos el uno con el otro, sino el uno en el otro, el que ora no es dueño de la acción que Dios obra en él y se limita a unirse a ese misterio cuyos límites no tiene necesidad de conocer. No pide explicaciones. “Yo soy para mi Amado y mi Amado es para mí”, dice el Cantar de los Cantares.

Nuestro modelo es, como siempre, Jesucristo. Cuando profundizamos en su mundo interior, advertimos que Él está de continuo en oración, ya que está siempre en la Presencia de su Padre.

El secretario al que Romano Guardini dictó las homilías que dieron lugar a su obra El Señor, manifestó que se quedaba impresionado al contemplar como se transfiguraba el rostro del teólogo a medida que se adentraba en la interioridad de Jesús. Esta es una de las intuiciones que Guardini comprendió con perfecta claridad, y que le servía de pauta para su propia existencia: “La persona del Señor está totalmente inmersa en oración”.

Ricardo Sada
Consejos para la oración mental

El vídeo del Papa, gener de 2021. Al servei de la fraternitat

En aquest nou any que comença el Sant Pare ens proposa un nou repte: ser més fraterns. “Somiem com una única humanitat, com caminants de la mateixa carn humana, com a fills d’aquesta mateixa terra que ens acull a tots, cada un amb la riquesa de la seva fe o de les seves conviccions, cadascun amb la seva pròpia veu, tots germans” .¿Us animeu a conrear el diàleg i donar-te l’espai per a conèixer millor els altres? Suma’t a aquesta iniciativa i posa en pràctica la fraternitat. Fes-te ressò del missatge de Francesc compartint aquest vídeo!

“Al resar a Déu seguint Jesús ens unim com a germans amb els que resen seguint altres cultures, altres tradicions i altres creences.

Som germans que preguem.

La fraternitat ens porta a obrir-nos al Pare de tots i a veure en l’altre un germà, una germana per compartir la vida o per a sostenir-se mútuament, per estimar, per conèixer.

L’Església valora l’acció de Déu en les altres religions, sense oblidar que per a nosaltres cristians la font de la dignitat humana i de la fraternitat està en l’Evangeli de Jesucrist.

Els creients hem de tornar a les nostres fonts i concentrar-nos en el que és essencial. El que és essencial de la nostra fe, l’adoració a Déu i l’amor al proïsme.

Resem perquè el Senyor ens doni la gràcia de viure en plena fraternitat amb els germans i germanes d’una altra religió i no caminar barallant, i resant uns pels altres, obrint-nos a tots “.

Si vols veure més vídeos sobres les intencions del Papa els trobaràs a http://www.elvideodelpapa.org

Diumenge II després de Nadal / B / 2021

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