Disposiciones para la primera fase del desconfinamiento a la archidiócesis

El Sr. Arzobispo, Dr. Joan Planellas i Barnosell, tras la reunión de la Conferencia Episcopal Tarraconense mantenida el martes 5 de mayo de 2020, ha dispuesto las siguientes orientaciones para la reanudación progresiva del culto y la vida pastoral de las comunidades cristianas del Arzobispado.

Las tenéis en el video a continuación o las podéis ler en este enlace.

El video del Papa, mayo de 2020. Por los diáconos

¿Tenemos clara cuál es la misión de los diáconos en la Iglesia? Ellos aportan al clero el mundo de la familia y de su profesión. Tienen mucho que dar. Son hombres con una vocación familiar de servicio a Dios y a sus hermanos muy clara y necesaria para la Iglesia. El servicio en la liturgia, a la palabra y a los más desfavorecidos está en la esencia de su misión.

“Los diáconos no son sacerdotes de segunda categoría.

Forman parte del clero y viven su vocación en familia y con la familia.

Están dedicados al servicio de los pobres que llevan en sí mismos el rostro de Cristo sufriente.

Son los guardianes del servicio en la Iglesia.

Recemos para que los diáconos, fieles al servicio de la palabra y de los pobres, sean un signo vivificante para toda la Iglesia.”

El Video del Papa difunde cada mes las intenciones de oración del Santo Padre por los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia.

Por la Red Mundial de Oración del Papa (Apostolado de la Oración) https://www.popesprayer.va/es/

14 de maig: dia de pregària, dejuni i caritat per als creients de totes les religions

Aquest proppassat diumenge dia 3 de maig, després de la pregària del Regina Coeli, el papa Francesc, acceptant la proposta de l’Alt Comitè per a la Fraternitat Humana, del qual en forma part, va demanar que el proper dia 14 de maig, «els creients de totes les religions s’uneixin espiritualment en un dia de pregària, dejuni i obres de caritat, per implorar a Déu que ajudi a la humanitat a superar la pandèmia del coronavirus».

Amb aquesta jornada del proper dia 14, segons l’Alt Comitè per a la Fraternitat Humana, es vol que «Déu ens ajudi a sortir d’aquesta aflicció, inspiri als científics a descobrir un medicament que acabi aquesta pandèmia i alliberi el món de les conseqüències sanitàries, econòmiques i humanes a causa de la propagació d’aquesta perillosa pandèmia».

En aquest sentit, el Comitè «fa una crida a tots els líders religiosos i persones d’arreu del món a respondre a aquesta súplica humanitària i acudir al Totpoderós amb una sola veu per preservar la humanitat, ajudar-la a superar la pandèmia i restablir la seguretat, l’estabilitat, la salut i el desenvolupament, i fer que el nostre món, després de la pandèmia, sigui més humà i fratern».

IV Domingo de PASCUA / A / 2020

Leer La Palabra de Dios

Leer la Hoja Dominical

 

 

Lectura Espiritual

Es verdad que orar es acoger una Presencia, pero hay diversas maneras en las que el Espíritu nos hace posible acoger esa Presencia, acoger al Dios presente. Son múltiples, y de muy diverso orden.

Una manera sería acoger la Presencia divina a través de las cosas creadas. Otra hacerlo sin ninguna mediación, es decir, directamente, en el interior de nuestros corazones. O bien, en el modo de su Presencia sacramenta, verdadera, real y sustancial en la Sagrada Eucaristía, así como también a través de la Palabra que ha querido dejarnos en la Escritura. Y por supuesto a través de la contemplación de la Santísima Humanidad de Jesús. O podemos acoger la Presencia divina que se da en los acontecimientos de cada día, en los encuentros con nuestros prójimos, en las situaciones de particular sufrimiento…

En cada uno de esos ámbitos, Dios nos invita al ejercicio de la fe. No nos importa insistir sobre lo mismo, porque los modos de hacerse presente Dios no son en sí mismo evidentes, ni mucho menos. Nuestro Dios es un Dios al que le gusta ocultarse, de modo que solo lo descubre quien verdaderamente desea hacerlo.

No lo encontraremos a través de los medios habituales de percepción: ningún microscopio, psicoanálisis, experimentación científica, escáner, plataforma de internet; ni tampoco a través de ningún deslumbrante raciocinio. El único instrumento ̶ si nos fuera dado hablar así ̶ que puede detectar la Presencia divina es la fe ̶ acompañada por la esperanza y la caridad ̶ , o, por emplear una expresión predilecta de los grandes orantes, la fe empapada por el amor.

Tú eres en verdad un Dios escondido. El único modo de hacerlo salir de su escondite es la fe amorosa. Ahí donde todos los otros medios resultan ineficaces, es tan solo la fe amorosa y confiada la que nos permite hacerlo presente. Él no puede ser encontrado y poseído sino por la apertura de un corazón empapado por la fe, fe que lleva al abandono y que culmina en la unión del amor.

Los signos a través de los cuales se nos revela Dios son particularmente tenues. Meros indicios, invitaciones sutiles que pueden suscitar de nuestra parte una libre adhesión.

Para asir la Presencia divina no se nos dispensará del acto de fe ̶ muchas veces de fe pura ̶ , en completa oscuridad. Entonces, cuando abrimos los ojos de nuestro yo profundo, cuando el acto de fe es entrega y apertura, todo comienza a ser luminoso. O, mejor, aprendemos a movernos en medio de la luminosa tiniebla en la que Dios habita.

Repetimos: lo esencial de la oración no son los métodos, los consejos prácticos, la mucha o poca ciencia que logremos en los libros. El secreto es la disposición del corazón.

Si este está abierto al encuentro, deseoso de la búsqueda, abandonado en la confianza, con actitud de indigente que se sabe absolutamente incapaz, consciente de su miseria, aceptando plenamente su debilidad, deseoso de amar… entonces encontrará cauces para orar. Independientemente de su fervor o de su sequedad, de que le parezca descubrir algo o no descubrir nada, oír o permanecer sordo… esta persona se habrá abierto al Dios escondido y, sabiéndolo o sin saberlo, habrá hecho oración.

Ricardo Sada; Consejos para la oración mental