Domingo VI del tiempo ordinario / C / 2019

Palabra de Dios

Leer la Hoja Dominical

 

Lectura espiritual

Cuando el hombre se acostumbra a recurrir a Dios en todas las cosas, ya sea para presentarle sus peticiones, ya sea para bendecirlo en la acción de gracias, entra en un estado de oración incesante.

Ha como liberado en él su corazón de oración y el mismo se sorprende de ver que esta oración surge de su interior espontáneamente. El corazón está penetrado de la luz divina del Espíritu.

No se trata de éxtasis ni de elevaciones -esto es para los principiantes- sino que el hombre ve la luz. Hay que entender que el término “visión” es también “calor”.

Alguna cosa parece elevarse de las profundidades del ser, una energía íntima o una fuente de luz radiante de su propio estallido, símbolo que intenta describir una comunión con la Fuente de luz que es Cristo resucitado o el Espíritu Santo.

Como los discípulos de Emaús, el hombre experimenta que su corazón está encendido del fuego del Espíritu. Y este fuego es también una dulzura inefable que impregna de oración incesante: “Haz penetrar la dulzura de tu Espíritu hasta el fondo de nuestro corazón” (Poscomunión de la Misa votiva del Espíritu Santo).

El hombre sabe entonces que no es simplemente un éxtasis sino el deseo de Dios, el deseo del Totalmente-Otro. A medida que Dios nos llena, lo descubrimos más allá. A medida que nos es conocido, lo descubrimos desconocido. Es un conocimiento por desconocimiento.

Es la clave de toda comunicación entre dos seres humanos: cuanto más conozco a mi amigo y más me llena su presencia, más lo descubro desconocido. Uno no puede decir nunca: “Ya lo he clasificado”; esto sería destruirlo.

Tal como dice el cardenal Daniélou en su libro sobre san Gregorio de Nisa. “el hombre espiritual se vuelve un universo en expansión”, cada vez más abierto a esta plenitud trinitaria y cada vez más unido a sus hermanos. Y su capacidad de acoger la vida trinitaria se ensancha a las dimensiones de esta luz infinita que se vuelve oscuridad, nube luminosa a causa incluso de su intensidad.

Es en este sentido que hay que revisar nuestra idea del cielo donde Dios será eternamente descubierto y contemplado y nunca se agotará.

Todavía hay que precisar que la vida eterna como también el infierno empiezan aquí abajo; es la presencia de Dios en el corazón del cristiano; es una dilatación.

Hay que tener una visión dinámica de la presencia de Dios en nosotros y de la eternidad. A medida que nos llena, tendemos todavía más hacia el objetivo, es el misterio de la comunión.

No es una fusión o, si hay fusión -como dice maestre Eckart-, “es una fusión sin confusión”. Como escribía san Gregorio de Nisa, esta eternidad ya presente es ir de inicio a inicio, pero inicios que no tendrán fin.

Jean Lafrange: La oración del corazón

Nota de los obispos de Cataluña sobre la protección de menores

En las últimas semanas, la Iglesia Católica en Cataluña se ha visto sacudida por algunas noticias referidas a abusos de menores, que nos llenan de vergüenza y de dolor, ya que algunos de los agresores eran personas consagradas o sacerdotes.

Los abusos a menores, que condenamos rotundamente, y la cultura que los fomenta o justifica, son un grave problema que afecta a toda la sociedad. Y la Iglesia, como parte de la sociedad, también se ve afectada.

Para leer tota la nota clicar aquí.

 

Domingo V del tiempo ordinario / C / 2019

Palabra de Dios

Leer la Hoja Dominical

 

Lectura espiritual

Al acabar este capítulo sobre el hombre que se encamina hacia la oración continua, quizás hay que subrayar la función del cuerpo en el nacimiento y el crecimiento de esta oración.

Ya hemos dicho que la oración de los labios, incluso si es pronunciada sin gusto, podía encender en el corazón una oración de fuego. Según el salmista, el justo medita y ora con su boca: “la boca del justo medita la sabiduría” (Sl 36:30); cosa que no deja de extrañar al occidental, que reza sobre todo con la cabeza.

Ahora sabemos mejor que se da una interacción entre el corazón y el espíritu y que ciertas actitudes corporales favorecen la oración o la hacen nacer. San Benito ya decía que los dos montantes de la escalera por la que el monge sube hacia Dios son el cuerpo y el espíritu.

Tocando a esto, querríamos señalar en la vida de santo Domingo un documento del “Codex Rosianum”, que empieza así: “Hay una manera de rezar según la cual el alma se sirve de los miembros del cuerpo a fin de dirigirse a Dios con más fervor de tal manera que el alma que anima el cuerpo es movida, a su turno, por ella y entra, a veces, en éxtasis como san Pablo, o bien en santos transportes como el profeta David. A propósito de esto hay que explicar lo que hacía santo Domingo que recorría a menudo a esta manera de orar”.

A continuación siguen las nueve maneras de orar de santo Domingo, ilustradas cada una con una viñeta de la biblioteca dominicana de Bolonia: la oración de las inclinaciones, la oración de las postraciones, la oración de la sangre, la oración de las miradas, la oración de las manos, la oración de la violencia, la oración de la imploración, la oración de intimidad, la oración contemplativa mientras se camina, y la oración de la noche (su última oración, el testamento).

Cada texto va acompañado de un gravado representando a santo Domingo en oración: prostrado, estirado con la cara en tierra, fijando los ojos en el crucifijo, con las manos extendidas sobre el pecho, con las manos abiertas y los brazos estirados en forma de cruz, con las manos juntas y bien estiradas por encima de la cabeza… Cada vez, una frase de la escritura nos deja adivinar la oración que le llena el corazón.

Es una manera simple y muy realista de orar y que está al abasto de los adoradores más humildes y que nos introduce en el secreto de la súplica.

Jean Lafrange: La oración del corazón

El video del Papa, febrero 2019. Trata de personas

 

Hay temas en los que es obligado tomar partido. Como la trata de personas. No se puede ser neutral. Si no estás en contra, si no haces algo contra ella, estás contribuyendo a que ésta tremenda injusticia siga existiendo. Abre los ojos a la realidad. Abre tu corazón a las victimas.

“Aunque tratemos de ignorarlo, la esclavitud no es algo de otros tiempos.

Ante esta trágica realidad, no podemos lavarnos las manos si no queremos ser, de alguna manera, cómplices de estos crímenes contra la humanidad.

No podemos ignorar que hoy hay esclavitud en el mundo, tanto o más quizás que antes.

Recemos por la acogida generosa de las víctimas de la trata de personas, de la prostitución forzada y de la violencia.”

El Video del Papa difunde cada mes las intenciones de oración del Santo Padre por los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia.

Si quieres ver más videos sobres las intenciones del Papa los encontrarás a http://www.elvideodelpapa.org

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