Diumenge VI de Pasqua / C / 2019

Llegir el Full Dominical

 

 

Lectura Espiritual

Todo el secreto de la paz del corazón, del progreso de la vida espiritual está en el santo coraje de la oración. Y digo coraje porque sé cuánto cuesta abandonar los propios pensamientos, las propias reflexiones: esto pide cierta abnegación, renuncia.

Uno quiere reflexionar, tomar conciencia, y Dios, que nos ha puesto aquí abajo en un estado de fe, quiere que recemos. ¿En qué lugar del evangelio se nos habla de pensar, de razonar?

Y, en cambio, Nuestro Señor Jesucristo nos dice de todas las formas posibles: “Lanzad todas vuestras preocupaciones a Dios, lanzadlas -ésta es la palabra- lanzadlas a Dios”.

Orar es una cosa bien simple, pero es la más difícil, la más ahora. Dadme un alma de oración o, todavía mejor, dadme el alma más imperfecta; si esta alma se sabe lanzar a la oración, si sabe cambiar sus penas en oración, estoy tranquilo, ya tiene el lugar asignado en el cielo. En esta alma hay una disposición a la oración; entonces hay una gran disposición a adquirir grandes virtudes.

Todas las virtudes, todos los bienes están en la oración; sí, allí está la paciencia, allí está el celo, allí está la fuerza, allí está la paz, la vida mortificada, la vida sacrificada, la vida paciente y humilde; todo está allí. ¿Buscáis penitencias?… tomad esta: cuando querrías pensar, caed de rodillas y decid: “No pensaré, sino que rezaré”; aquí tenéis la cruz, el crucifijo de vuestro interior.

La naturaleza se revuelve porque hay momentos en que siente horror a la oración; pero, ¿tenemos necesidad de otro ejemplo que el de Jesucristo en el huerto de los Olivos? ¿Qué hace? Se prosterna con el rostro hasta el suelo y, reducido a la agonía, prolonga su oración…

Humillaos, perseverad como el Señor. ¿Os sentís agitados, perturbados, tenéis horror a la oración?; ¿hay que razonar?… Hay que caer de rodilla, con enojo, con desgana, hay que rezar a pesar de uno mismo.

¿Tenéis necesidad de refugio, de ánimo…? ¿dónde lo buscaréis? ¿En vuestros razonamientos?… Es aquí donde se introduce el diablo, donde la debilidad trabaja, es el taller de donde salen todas las faltas (…) Dejad todo eso, rezad, haced un esfuerzo, violentaros para salir de vosotros mismos.

Hace falta mucho coraje para cambiar en oración las propias impresiones; pero mirad de adquirir este hábito. Que se tiene un trabajo, hay que hacerlo por la oración. A veces, hay que hablar, escribir, y no sale nada; y no puedo hacer nada… rezaré, después lo haré y lo conseguiré…

Así pues, decíos de una vez: pase lo que pase, no me perderé en mis descorazonamientos y mis repliegues sobre mí mismo; cuando mi alma se sentirá agitada, tentada, abandonaré todos mis pensamientos para darme a la oración, como un perro se lanza a nadar, como un hombre corre para salvarse. Pero, ¿hacia dónde correr?… no lo penséis; decíos: voy a orar.

Así, cuándo os sintáis tentados de dejarlo todo, id a rezar. Per rezar es una fuerza, y no la tenemos; hay que rezar para saber rezar y decir como los Apóstoles al Señor: “¡Señor, enséñanos a rezar!”.

Jean Lafrange: La pregària del cor

Diumenge IV de Pasqua / C / 2019

La Paraula de Déu

Llegir el Full Dominical

 

 

Lectura Espiritual

“¡Todo lo que hemos escuchado es para principiantes, pero una vez pasadas las primeras Estancias, en el momento en que se sale de las noches, ya no tienes guías y no sabes que hacer!” Los Padres nos dicen que hay una oración que es la oración de Dios en nosotros, sobre la cual no pueden decirnos nada porque es enseñada por el Espíritu.

Llegado a este punto tengo conciencia de solo haber balbuceado. Hay una oración razonable de la cual casi todo ha estado dicho, y sobretodo, hasta qué punto no es oración; quiero decir que designa aquella actitud del hombre que ha estado invadido por la oración y lo sacrifica todo por ella. Todo esto los místicos lo saben bien; pero esta oración todavía humana, ya no les concierne porque ellos vuelan.

No se trata para ellos de esforzarse en rezar incesantemente o en amar a Dios con locura, sino de ser dóciles a la oración de Dios que les invade y les empapa.

Todo esto traspasa absolutamente las normas de la razón. Ya no se trata de orar siempre sino de hacerse con un huracán que les fascina, que se parece al hálito impetuoso de Pentecostés y que ya no es a la medida humana de rezar a Dios sino a la medida divina de rezar el hombre. El que percibe esta oración de Dios en él, hace lo que puede y comprende cómo eran de ridículos sus esfuerzos y sus deseos pasados para llegar a la oración continua. Se deja llevar por la ola y… acontecerá lo que acontecerá. Tendrá necesidad de toda la ductilidad del Espíritu que suaviza lo que es rígido para soportar una inundación de este calibre y dejarse llevar por una oración que no comprende y que se alegra de no comprender nada.

Efectivamente, este “más allá” de la oración traspasa los límites de la comprensión, y entonces el hombre parece estar sumergido en una nube más tenebrosa que la que guiaba a los Hebreos por el desierto. A menudo he sentido como subía el lamento de aquella religiosa que tiene el rostro surcado por la dureza del sol de las purificaciones; hay días que este pesado silencio de Dios es insoportable y el corazón está como cubierto de una capa de desesperación. Dios es sentido como el terrible ausente, a nivel de la conciencia, pero hay como un nervio conductor muy misterioso que hace sospechar su presencia más acá o más allá del sufrimiento. Cierto, hay un más allá de la oración… si bien es de noche:

“Que bien sé yo la fonte / que mana y corre, / Aunque es de noche.

En esta noche oscura de esta vida, / Que bien sé por fe la fonte Frida, / Aunque es de noche.

Sé que no puede ser cosa tan bella, / Y que cielos y tierra beben de ella, / Aunque es de noche.

Bien sé que suelo en ella no se halla, / Y que ninguno puede vadealla, / Aunque es de noche.

Aquesta eterna fonte está escondida / En este vivo pan por darnos vida, / Aunque es de noche.

Aquí se está llamando a las criaturas, / Y de esta agua se hartan, aunque a oscuras, / Porque es de noche.

Aquesta viva fuente, que deseo, / En este pan de vida yo la veo, / Aunque es de noche.

San Juan de la Cruz

Jean Lafrange: La pregària del cor

Ordenació diaconal del Robert Otaba Mumbal

El Robert ha estat vivint i compartir durant els cap de setmana, quan no estava al Seminari Major de Barcelona, a Vila-seca amb els mossens. L’heu vist alguna vegada per la parròquia, però ha centrat la seva activitat pastoral a la parròquia de Sant Esteve Protomàrtir de Vila-seca.

Us hi esperem per acompanyar-lo com a comunitat parroquial.

El vídeo del Papa, maig 2019. L’Església a Àfrica, llevat d’unitat.

Àfrica està plena de contrastos que són part essencial de la seva identitat. Al ric continent africà, l’Església s’esforça per, respectant les divisions ètniques i lingüístiques, treballar per la unitat dins de la diversitat.

“Les divisions ètniques, lingüístiques i tribals d’Àfrica poden superar promovent la unitat en la diversidad.

Vull agrair a les monges, els sacerdots, els laics i missioners seva tasca a favor del diàleg i la reconciliació entre els diversos sectors de la societat africana.

Resem aquest mes perquè, a través del compromís dels seus membres, l’Església a l’Àfrica sigui un ferment de unitat entre tots els pobles, sigui un signe d’esperança per a aquest continent.”

Si vols veure més vídeos sobres les intencions del Papa els trobaràs a http://www.elvideodelpapa.org

Follow

Get every new post on this blog delivered to your Inbox.

Join other followers: